Gaudiose Nininahazwe

Nacida en 1970, casada, tres hijos, periodista online en el sitio web de Radio/ Television Nacional de Burundi. Pertenece a las académicas del movimiento de Schoenstatt.

¿Qué experiencias te han formado como mujer?

Como mujer perteneciente al Movimiento Apostólico de Schoenstatt, miembro de la «Familia del Cáliz» (nombre de la rama de las académicas de Burundi), aprendí a hacer orden en mi vida diaria a través de la escuela de María. Poco a poco se fue dando en mí un vuelco permanente hacia  la oración.  De esta forma también aprendí a hacer las cosas no como los demás, sino como yo debo hacerlas.

¿Cuándo has experimentado a Dios en tu vida?

Conocí a Dios muy pronto, pero no me sentí tan cerca de Él como hoy. Aunque mi madre era muy piadosa, nosotros, los niños sólo íbamos a misa para no causarle enojo. Ella veneraba mucho a la Virgen María. Por ejemplo, el 15 de agosto iba siempre al santuario del Monte Sión Gikungu. Pero desde que comencé a asistir frecuentemente a las reuniones del Movimiento de Schoenstatt, se produjo poco a poco en mí una transformación interior.

¿Cuál crees que es el desafío para la mujer en el tiempo actual?

El mayor desafío para las mujeres de Burundi, diría, es en primer lugar la pobreza. Las mujeres están dispuestas a aceptar lo que sea, incluso si contradice su fe, con tal que alivie su necesidad. Otro desafío es la desunión en el matrimonio. Las mujeres casadas a menudo se enfrentan a muchas dificultades, por ejemplo, sufren la infidelidad de su marido.
En la escuela de María, las mujeres aprenden a hacer frente a tales situaciones y esto se nota, porque no se desaniman por estos problemas. Siguen el ejemplo de la Madre de Dios que nos da la fuerza para superar todas las dificultades. Ella, que ha experimentado todos los sufrimientos de la vida.

¿Qué quieres cambiar a través de tu vida en este mundo?

Quisiera contribuir a un cambio en nuestro mundo, en Burundi: que en la escuela de María todos y cada uno reciban la gracia especial de que son protegidos por la MTA, por su amor maternal que nos hace triunfar, y aspiren a vivir su vida a imagen de María.