María Luisa Marchand Collazo

71 años; Pediatra Neurodesarrollo; Durante 30 años dirigí la Unidad de Habilitación de Pediatría y ofrecí cátedra en Escuela de Medicina de Puerto Rico.
En Schoenstatt, Puerto Rico soy parte del: Consejo Nacional, Consejo de la Arquidiócesis y Consejo de Vicaría de San Juan. También soy parte de la junta del Instituto Pedagógico Padre José Kentenich.
Federación Apostólica de Mujeres de Schoenstatt

¿Qué experiencias la han formado como mujer?

En el camino de mi vida he experimentado múltiples vivencias que han marcado mi vida. En mi familia recibí amor, educación y dirección para sobrevivir en este mundo incongruente. 

La educación universitaria en varios países (Puerto Rico, España, República Dominicana y Estados Unidos)  me mostró varias culturas y desafíos que indicaron a su vez nuevas rutas y métodos de adaptación. 

Siendo pediatra de niños minusválidos éstos junto a sus padres me enseñaron los verdaderos retos de la vida y la forma de derrumbarlos: ¡Ver siempre el vaso de agua medio lleno y nunca medio vacío! 

¿En qué puntos de su vida ha experimentado a Dios?

Dios siempre ha estado presente en mi vida.  Durante el parto prolongado de mi madre, el obstetra les indicó a mis padres que para salvar la vida de mi madre tenía que sacrificarme. Mis padres se negaron rotúndamente y colocaron las dos vidas en manos de Dios . Yo nací saludable y mis padres me recordaban siempre mi nacimiento como un regalo de Dios. 

Mientras estudiaba pediatría en EUA fui atacada por un hombre para robar mi cartera. Éste me arrojó al piso y a pesar de algunos golpes no me mató, una vez más Dios me protegió.  Esa tarde viajé por vez primera a Schönstatt para conocer la Federación de Mujeres. 

Puedo testificar que en todas las aventuras juveniles de mi vida activa, el buen Dios cuidó mi vida física y espiritual. Siempre me rodeó de personas iluminadas que me acompañaron y dirigieron por buen camino. 

¿Cuál es el desafío que ve para las mujeres hoy día?

La mujer vive constantemente desafíos contra la dignidad de su ser. Las corrientes de vida modernas intentan masculinizar nuestra feminidad. 

La virginidad resulta obsoleta para muchas. Es común y normal tener relaciones sexuales antes del matrimonio. Éste tampoco se realiza sino que se convive con “compañero” en mundo moderno.

La maternidad es atacada por varios formas. Se evita el embarazo por métodos artificiales, se facilita el aborto legalmente. También los embarazos en vitro se utilizan para satisfacer el deseo de tener hijos sin medir consecuencias o para lucrarse. 

¿Qué desea cambiar a través de su vida en este mundo?

Mi mayor anhelo es cambiar el estilo de vida de las personas, en especial  de la mujer. Tengo la convicción que con el apostolado del Ser podemos transformar las personas  que están presentes ante nos. Quien me vea debe contemplar la Santísima Virgen. Este ejemplo no debe fallar. 

También desearía contribuir en alguna forma para cambiar los gobernantes. Es penoso observar y hasta vivir que en pleno siglo XXI algunos países mantienen el dominio sobre los débiles. Crean pobreza física y espiritual para mantener al pueblo bajo su poder. Creo en la Libertad plena de todos los pueblos y la interdependencia entre el grande y el pequeño, entre David y Goliat.