Mirta del Carmen Lopez

70 años; Mendoza – Argentina. Lic. y Prof. en Ciencias Psicopedagógicas. Especialización en Docencia Universitaria. Apostólicamente desempeño la tarea de: Directora del Centro de Formación de Agentes de Pastoral Bíblica de la Aquideócesis de Mendoza. Dirigente de la Federación Apostólica de Mujeres de la Región Nazareth de Argentina Paraguay. Integrante del Consejo Diocesano del Movimiento de Schoenstatt en Mendoza. Me he desempeñado profesionalmente como Profesora universitaria de la Universidad Católica Argentina en Mendoza y como Psicopedagoga en diversos Centros Educativos de nivel secundario y terciario.

 

¿Qué experiencias la han formado como mujer?

Contestar esta pregunta me remonta a mi familia, tuve la bendición de crecer en un hogar donde mi madre era una mujer muy equilibrada, que siempre nos mostró su ser femenino en la fortaleza de afrontar las situaciones más difíciles con mucha integridad. Y un padre atento a las necesidades de la familia con una mirada muy Providencial de Dios. Con dos hermanas donde las tareas siempre fueron muy compartidas y continúan hasta el día de hoy siendo mis dos mejores amigas.

También el educarme desde pequeñita en la Compañía de María, fundada por Santa Juana de Lestonnac, infundió en mi alma un profundo vínculo con María, quien nos animaba en permanentes experiencias de servicio a los más necesitados y sobretodo desarrollando en mí la vocación al servicio de la educación de la mujer y de los más jóvenes.
Aunque debo decir que la experiencia más profunda de mi ser mujer es durante la adolescencia en el encuentro con Jesús. Jesús el Hijo del Padre, que me va mostrando el querer de la Voluntad divina, atenta a la escucha del Espíritu Santo presente en la realidad diaria. Lo que me hace ser cada día más una mujer apasionada por Jesús y su proyecto.

¿En qué puntos de su vida ha experimentado a Dios?

Desde pequeña vivo experiencias profundas de Dios. Elijo referenciar el momento en que decido consagrar mi vida a Dios. Fue algo muy claro y rotundo en la Basílica de Ntra Sra de Guadalupe, en la capilla del Santísimo. Sentí claramente que el Señor me elegía, y yo podía responder a su Amor, a su Belleza, a su infinita Misericordia. Y de ahí en adelante, gran cantidad de momentos en que experimento la presencia muy cercana de cuidado y envío del Señor. Especialmente en la Eucaristía y retiros de silencio. También fueron hitos muy fuertes: participar en la construcción y bendición del Santuario de Mendoza, Argentina. Bendición de mi Santuario Hogar… Ingreso y Fundación de la Federación Apostólica de Mujeres en Argentina.

¿Cuál es el desafío que ve para las mujeres de hoy en día?

Estamos viviendo tiempos en que la presión de los medios de comunicación y otros factores no nos permiten descubrir los verdaderos valores de la identidad femenina, por lo que le es difícil a la mujer valorar su visión y misión en nuestra sociedad actual.

Nuestro Padre Fundador insiste mucho en la educación del alma femenina a imagen y semejanza de María. Este es nuestro desafío. Ser la Pequeña María que en comunidad y fraternidad proclama el Evangelio con la palabra y la vida. Buscando respuestas evangélicas a las realidades de nuestro mundo complejo y globalizado. En un serio compromiso en la participación eclesial local y en la cultura de nuestro tiempo.

¿Qué desea cambiar a través de su vida en este mundo?

Actualmente las personas viven realidades muy difíciles, sienten intensamente la soledad y la falta de amor. A esta altura de mi vida deseo ser capaz de acercar al Señor y a nuestra Madre a cada persona con quien me encuentre. Para que experimente en lo profundo de su alma la calidez del cobijamiento, la transformación y la fecundidad de nuestra Madre y la infinita Misericordia de Dios Providente. Creo que de ese modo colaboro con la transfiguración del mundo en Cristo y realizar un servicio a la Iglesia por la que Cristo se entregó. Concluyo expresando: “Que el fuego del Espíritu Santo arda en nuestro corazón como una experiencia Pentecostal a lo largo de nuestra vida”.