Teresita Maria Sol Arrua Ayala

Nacida en 1999 en Asunción,  Paraguay; tiene dos hermanos mayores pero creció prácticamente como hija única y sus padres estuvieron siempre presente en su desarrollo; estudia derecho y notaría pública; pertenece a la Juventud Femenina de schoenstatt.

¿Qué experiencias te han formado como mujer?

Entiendo la pregunta, como cuales fueron los momentos de la vida en donde agradezco ser mujer, y mi respuesta no se resume a días concretos sino en el día a día desde que conocí Schoenstatt. Esta Obra de Dios, nos muestra a la mujer como predilección de Dios, piedra fundamental de su plan, e instrumento por excelencia, ejemplo de fidelidad y confianza al padre entre millones de otros rasgos, que unida a María a través de la Alianza de amor y el intercambio de corazones, me hicieron sentir como una hija predilecta de Dios en mi ser mujer, y originó en mi el anhelo de conocer y cumplir con el ideal que conlleva de manera general y particular esta gracia. En la política, me di cuenta que la mujer es fundamental, para armonizar y complementar al hombre en esa labor, que más allá de las formas en la que se la practica, es el arte de buscar el bien común y de organizarnos en sociedad. Nosotras somos partes de la sociedad, con derecho y deber en participar en la decisión para lograr empatía, y eficacia en las gestiones y en cualquier proyecto, complementando la visión.

¿Dónde has experimentado a Dios en tu vida?

Hoy me doy cuenta de que El siempre fue muy claro en mi vida, y de una forma u otra siempre experimente su amor y su confianza. Ahora entiendo que en mi infancia se encargó de que a través de instrumentos yo pudiera desarrollar al máximo mis talentos, cuando crecí un poco más me regalo la juventud femenina, y a través de oportunidades para servir y de mi liderazgo, Dios me pidió encargarme de otras labores. Yo lo experimento a través de sonrisas de niñas en situación de riesgo, de jóvenes que encuentran un ideal y sentido de vida, y a través de los ojos de ancianos esperanzados en nuestra generación cuando ven un acto de servicio humano. El es muy creativo, y me hizo encontrarlo en el ámbito político. Durante mi formación política me dijo:`hija te necesito ahí y a través de mis  compañeros, me hizo entender que más allá de las particularidades, todos anhelamos lo mismo: la felicidad y el bienestar particular que se traduzca en bienestar general en todos los aspectos.

¿Cuál es el desafío que ve para las mujeres de hoy en día?

 “La moral de un pueblo cae o se levanta según la moral de sus mujeres” PJK. Uno de los principales desafíos de la mujer de hoy, es la defensa de la moral que va más allá de cualquier subjetivismo y la conciencia y esencia de ser mujer, que implica valorar nuestra originalidad, fomentar nuestras riquezas y promover la visión de complementación con el sexo opuesto.
Hoy se habla del EMPODERAMIENTO FEMENINO, pero, ¿realmente esa corriente busca mejorar la situación integral de las mujeres, atentando la esencia, y catalogando el don de la vida y dar vida, como una debilidad? ¿En verdad se trata de valoración personal, cuando se desprestigia al sexo opuesto para realmente Ser? No se ama lo que no se conoce, y realmente la corriente actual que se reviste bajo el título de “Empoderamiento Femenino” es un reflejo de almas que no conocen la grandeza femenina, y por ende no aman ese regalo.
El principal desafío que tenemos las mujeres schoenstattianas católicas hoy en día, es la de proponer el empoderamiento femenino real, aquel que profesa la vida, la conciencia, la responsabilidad, el valor, la dignidad, la autenticidad y nuestra particularidad como una verdadera riqueza, que regala armonía a toda la creación.

¿Qué quieres cambiar en este mundo a través de tu vida?

Al papa Francisco le preguntaron una vez cómo evangelizar a los jóvenes en nuestro tiempo, su respuesta fue sencilla: TESTIMONIO, yo creo que esa enseñanza es aplicable en todos los ámbitos.
Con mi vida, quiero ser testimonio del ideal de ser mujer que Dios pensó para nosotras, ser testimonio en los asuntos políticos, que conciernen a toda la comunidad y que al final también son asuntos de Dios Padre, y a través de ese testimonio llevar armonía a un ámbito tan carente de Dios e invitar a otros hermanos a practicar valores cristianos dentro del mismo.
Con mi vida quiero compartir el auténtico empoderamiento femenino católico schoenstattiano que transforma y construye, defendiendo la vida, la libertad y la verdad.
Y ayudar con mi testimonio al surgimiento del milagro mariano de amor a la patria auténtico y juvenil, al cual, el Padre Kentenich, nos exhortó como Juventud Femenina desde los inicios.