Stephanie Bast

Nacida en 1965, estudió mecánica de aparatos eléctricos y más tarde ingeniería eléctrica. Desde 1996 ha trabajado como administradora en varias casas parroquiales. Vive en Nittenau/Alemania. Pertenece a las Profesionales del Movimiento de Schoenstatt.

¿Qué experiencias te han formado como mujer?

  • Durante mi niñez y juventud, la educación de mis padres me animó a buscar y desarrollar mis dones y talentos.
  • Me experimenté cobijada  en la familia con mis padres, y sentí que siempre podía acudir a ellos y hablar sobre cualquier cosa.
  • El trabajo de la Juventud de Schoenstatt.  Aquí uno podía encontrarse a sí misma y descubrir su ideal personal.
  • Si uno sigue su propio camino personal, muchas cosas son posibles. Cuando tenía 16 años, estudié una típica profesión masculina, mi familia me dio toda la libertad para ello. Permanecer en mi ‘ser de mujer’ en una profesión netamente masculina nunca fue un problema para mí. Incluso durante mi posterior formación y trabajo como ingeniero eléctrico recibí siempre un buen apoyo como mujer, por ser ese «mi» camino.
  • En el Movimiento de Schoenstatt conocí a la Virgen como modelo y la experimenté como el camino hacia una vida plena.
  • También he experimentado a varias mujeres como modelos a seguir.
  • La rama de profesionales de Schönstatt me ha marcado mucho. Los encuentros comunitarios, los retiros, los momentos libres, donde tratamos sobre nuestra fe, me han enriquecido mucho. Estamos muy unidas espiritualmente, aunque no nos veamos por mucho tiempo o no escuchemos nada una de la otra. Cuando nuevamente nos encontramos en una jornada es como si acabáramos de estar juntas.
  • Descubrir el SÍ incondicional de Dios a mí y experimentar que me dice: «… porque eres preciosa y valiosa a mis ojos». (Is. 43).

¿Cuándo has experimentado a Dios en tu vida?

  • En muchas pequeñas cosas cotidianas como en mi jardín, en las flores hermosas, en las buenas conversaciones con los amigos, en la santa misa, en la oración…
  • Experimenté la ayuda de Dios cuando encontré una buena solución para el alojamiento de mi madre en un asilo de ancianos. Ella está satisfecha con su situación actual allí.
  • Cuando mi padre ya estaba gravemente enfermo y sabíamos que moriría en las próximas horas, tuve la sensación de que no estaba sola en esta situación y que su último camino iba ahora hacia Dios. Dios estaba allí y lo llevaba de la mano a una nueva vida.
  • Un lugar especial de encuentro de Dios para mí fue Asís/Carceri. En el aislamiento y la paz de una pequeña capilla sentí a Dios muy cerca. Tenía pendiente una decisión importante para mi carrera y mi vida;  me sentí sostenida por Dios y pude tomar una decisión.
  • Cuando cambié profesionalmente y tomé un camino completamente nuevo, supe que Dios estaba caminando conmigo.
  • En muchos encuentros con gente en la casa parroquial y en la parroquia.
  • En la cantidad de personas que he podido conocer.

¿Cuál crees que es el desafío para la mujer en el tiempo actual?

  • Estar abierta a la sociedad en permanente cambio y no perderse en ello.
  • Como mujer hoy, encontrar el equilibrio adecuado entre la familia, la carrera y la sociedad.

¿Qué quieres cambiar a través de tu vida en este mundo?

  • A través de mi vida y mi fe estar abierta a toda persona con la que me encuentro.
  • A través del encuentro con otros interesados en la fe, quiero entrar en conversación sobre Dios.